Siéntate en el suelo y cruza las piernas. Deja caer los brazos en tu regazo y relájate. Centra la espalda y la cabeza. Todo está en equilibrio.
Caminar entre tinieblas te lleva a errar. Creerás ver, oír y sentir, aquello que más anheles. Pero no lo que necesitas. Cuando estás perdido, vuelcas tus expectativas en cosas, que a la larga, sólo demuestran lo equivocado que estabas.
El camino se abrirá ante tí cuando sea el momento adecuado.
Cuando estés en equilibrio.
Alternar entre felicidad y tristeza, es fácil. Es más, en muchas ocasiones, es algo que sucede a diario. Como era de esperarse, el equilibrio es el reto. Mantener la cabeza erguida, el paso, y un pulso firme, exige de una dedicación mental absoluta. No todos los días podemos estar preparados para afrontar todo lo que nos venga.
A más duro es un metal, más quebradizo es.
No vale de nada aguantar por aguantar. Debe haber algún fin en ello. Extraer alguna lección.... Una moraleja... Una razón de ser. Algo.
Tenemos que adaptarnos; que luchar, que sobrevivir.
Tampoco vamos a decir, que únicamente una correcta adaptación al medio, es la clave del éxito para cualquier situación. Pero claro, cuando muchas veces el anteponer valores propios, perjudica al individuo... ¿Dónde está el punto medio?
¿Se puede decir que se tiene que actuar acorde al medio, o a caso tenemos que mantenernos firmes en nuestros ideales?
Demasiada divagación y poco transfondo. Como dirían Les Luthiers "Cálmese Doctor... Ha estado usted... Reflexionando digamos... por caminos sinuosos. Digamos... Que ha estado usted, razonando fuera del recipiente."
Lo que nos lleva al principio: caminos sinuosos.
Caminar entre tinieblas, entre niebla, por caminos sinuosos o por sendas encantadas. Poco importa la diferencia. Lo importante es hacer un camino.
El propio.
U.
Pd. Demasiado que contar. Todo a su debido tiempo.