Una noche más, un día menos. Voy a meterme en la cama por aburrimiento. Dormir, me está costando más de la cuenta. Necesito estar en vela hasta largas horas de la madrugada, para empezar a sentir un algo de sueño; y madrugar innecesariamente, para "acumular" suficiente sueño para hacerlo sin dar muchas vueltas en la cama. Hoy, no es uno de esos días. Dormiré de forma ligera y muy seguramente, despierte hasta desorientado. Bueno, a lo que nos ocupa: buenas noches, a dormir.
Con esa idea, cerré los ojos.
Lo que no entraba en mis planes, fue tu visita.
Despierto sobresaltado por el desplazamiento de la cama. El típico de cuando al estar tumbado, alguien se sienta contigo en la cama. No veo bien... muy poco tiempo para enfocar. Tocas mi pierna y entonces enfoco de inmediato. Estás ahí. No creo lo que veo y estiro la mano buscando tu figura. Haces un gesto de fastidio por la "típica" incredulidad. Aún confundido y asustado, me quedo metido en la cama sin saber bien qué hacer. Me miras.
Intento identificarte. Nos miramos.
Sigues quieto en tu sitio, cediendo cortesmente el tiempo que necesite para asimilar lo que veo.
Cuando te levantas, vas hacia la puerta. Miras los otros cuartos y acto reflejo intento incorporarme para "evitar" que salgas del mío. No sé qué eres aún, pero mientras tengas la atención puesta solo en mí, todo irá bien. Vuelves a sentarte a los pies de la cama. Así, un par de veces. Queda claro donde está lo que te interesa.
Pasado éste ridículo baile, finalmente logro recordarte. Me hueles a ella, y eso me confundió en primer lugar, pero parece que solo eres un mensajero. Has entregado tu mensaje.
Solo decides marchar cuando acepto tu mensaje y te digo que estaré listo para la ocasión. Para cuando Ella venga, estaré preparado.
Marchas a tus deberes, yo me quedo pensando con los ojos muy abiertos... y pensando en mil cosas.
U.
No hace falta que llames, la puerta estará abierta.