martes, 26 de septiembre de 2017

Welcome to Algiers

En breve, llevaré 3 semanas. Para mi sorpresa, esta campaña se está haciendo eternamente corta. Encuentro mis habilidades en rincones olvidados. Recupero confianza con anterioridad ganada. Pero también vuelvo a tener mi atmósfera inflamable restablecida. Se me recomendó, no hace mucho, que me calmase e intentase pasar los días lo mejor posible, porque en un entorno cerrado como éste, las explosiones no deparan nada bueno.
Hago acopio de autocontrol, pero a veces parece que el karma decide ponerme a prueba.
Sí bien es verdad, que el agua mejora sensiblemente mi humor, una buena alimentación, también hace maravillas. Aunque debo decir, que con que sea una higiénica alimentación, ya me nutre por partida doble. Ahora, se ha dado una peliaguda situación: la comida me da asco. Para mi desdicha personal, suelo recordar cuando alguien cocina especialmente mal, o es patente una absurda incompetencia en lo que a normas sanitarias respecta.
Lamento mucho la enfermedad de tu padre, pero también voy a padecer que te marches, porque quien te sustituye, cree que el jabón, puede provocar algún tipo de enfermedad venérea. La limpieza y el orden, quedarán en un segundo plano, pero de una dimensión alternativa. Y el concepto de salubridad, se limitará a lo que un rebozado pueda camuflar. Porque claro, recordemos que la cocina a bordo, tiene la dificultad añadida del balance... Comprendo entonces la gruesa capa de grasa pegajosa, que dejas crecer intencionadamente a fin de convertir tu menaje, en material de cocina adhesivo. Ahora todo encaja.
Por otro lado, me siento culpable por no mover más allá de un dedo para ciertas cosas. Espero que llegues a tiempo, de todo corazón.

Pasando a hablar de mi departamento, podemos decir que se ha convertido en barrio sésamo, porque tengo un superior nuevo, que sí bien es verdad y posee ciertas habilidades para trabajos de montaje y desmontaje, en ciertas ocasiones parece haber sufrido daño cerebral severo. Se ve que el asunto del buceo, afecta negativamente al cerebro; porque ahora que lo pienso, el engendro del mal que también parece poseído, comparte esa afición por el buceo... No recuerdo que me sentase tan mal.
El superior de mi superior, es... "Especialito". Tiene dos tipos de días, los normales donde trabaja y deja trabajar, y los días en los que se empeña en probar cómo de inflamable eres. Le tengo cariño, en parte y depende del día, pero sólo en tierra... Mayoritariamente, me cuesta olvidar.

A ver cuánto aguanto... Supongo que tanto como dure el abasto de agua. Además, quizás tenga un lado positivo todo esto, y es que volveré hecho un figurín.

Yo. Llamas negras.

martes, 19 de septiembre de 2017

11 días como 11 años

Las promesas no se pueden romper, ¿Verdad?
Cuando haces una promesa, hay una fuerza invisible e infinita que te propulsa hasta la última consecuencia. Aunque a veces, eso de infinita, parece que no es del todo cierto...
Supongo que todos tenemos días delicados en los que necesitamos más cariño, unas palabras agradables o sencíllamente un sueño reparador. Aquí no puedes tener nada de eso, ¿qué haces entonces? Fácil. Ablándate por dentro, y endurécete por fuera... Así los golpes dolerán menos, y la frustración saldrá mejor cuando esté atascada.
La otra opción es más terapéutica: consulta con la almohada. Siempre está para escucharte y mantener secas tus mejillas.
Necesito descansar.
Noonien. La piel nueva, tarda demasiado en endurecer.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Humo

Empieza el día con el pié del medio, porque te despiertas temprano para ver donde diablos está el barco. Sigue en el mismo sitio. No siento ni frío ni calor, a 0º... pero consigue mosquearme un poco. La dejadez, nunca la he llevado bien. Enroscado en la cama me quedo, para que al par de horas, me de por abrir un ojo y ver que hay un correo... de la oficina... Jonny Bravo se ha manifestado...MILAGRO! Llámame sensible, pero diría que no tiene valor para llamarme, porque sabe que le puedo morder una oreja por ser tan jodidamente inutil. Supongo que ya le habrán echado la bronca de rigor y tampoco es cuestión de moler sobre molido. Pero bueno.
Ultimo preparativos, pero con la maleta hecha desde hace un mes, poco más hay que retocar. Miento... La documentación. Aunque ya sería la diezmillonésima vez que la chequeo...

Me debato entre ir y no ir. Técnicamente no he sido invitado, pero también quisiera verlos por última vez. Normalmente no andaría con tanta vuelta, creo que me he vuelto blando.

A la ciudad recurro buscando un relevo para mi desaparecida pluma, y después de dar una pequeña choleada, aparece. No tiene mala pinta la verdad.
Espero. Espero sentado. La pluma escribe bien, pero tiene sus manías. Veremos quién doma a quién.

Tengo el guapo subido, y me visto cómodamente. Me repito lo guapo que soy una vez más, y por un instante, me lo creo. El resto del tiempo me limito a decir, "joder qué cómodo voy, cómo extrañaba vestir así". La pernera con esta ropa, no queda del todo bien, pero es una pérdida de sentido práctico, semiasumible. "Para lucir hay que sufrir", era una de las frases de mi abuelo materno. Era un sabio.

Te gustan. No sabes cuánto me alivia. Ahora sólo te falta llenarlo.

Maldita sea, qué escandalosa delicia este condenado helado. Debería estar prohibido que alguien que no fuese yo, pudiera comérselo... Tengo el corazón muy gordo... Casi tanto, como mis dientes.

He tratado de ignorar el tlfn durante la cena. Porque sí, me quedo. Pero se me hace cuesta arriba pasar de este brillante demonio. Intercambio un par de mensajes... Y desconecto... Por seguridad, desconecto.

Un último transporte y despedidas. Bueno..."despedidas"... Volveré, así que no debería contar como despedida, pero bueno, eso. Campaña larga será... te

Efectivamente, al coche le falta una chispa de potencia... Pero responde bastante bien para lo que tiene. Es un pequeño potro. Espero que no hubiera radares...

Afortunadamente, leí el mensaje aún en el patio... Si lo veo bajo techo, la combustión espontánea, estaba asegurada.
¿Se puede saber de qué me estás hablando, maldito imbécil? No quiero entender lo que me estás intentando decir... ¿Eres consciente de que he sido yo el que ha cedido, DESDE UN PUTO PRINCIPIO, para que tú puedas hacer TUS planes?
...
Humeo. Porque yo soy imbécil. Categóricamente un maldito blando, que buscando siempre la mejor solución, se deja en segundo plano... Qué feas costumbres... Si me acercas una cerilla, ardo. A la mierda deberías irte tú y tu máster. Maldito hipócrita desagradecido. No tienes que besar por donde piso, pero con ser consciente de tu entorno, me vale. Maldito subnormal. Egoísta. Estafador. Batata. Membrillo joder, que eres un puto membrillo. Miles de calificativos cruzan mi mente, pero sólo escribo estos... porque me cago en la puta, debo dejar de decir putas palabrotas joder.
Con lo bien que había vuelto yo...
Me acuesto humeando, y me he despertado, humeando...  Espero que navegando me enfríe. Pero me conozco, y no creo que eso pase...

Campaña larga va a ser...

Yo. Con las escamas de punta.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Amalgama

Sinceramente, no sé por donde empezar. Pierdo la cuenta de las veces que escribo, borro, escribo, vuelvo a borrar, para volver a escribir y borrar una vez más. Parece que ya es momento de dejar de borrar y sólo dejar que los dedos se deslicen.
Las palabras salen a trompicones; confío en que con el tiempo, fluyan más suavemente. Aunque me parece llamativo, la facilidad con la que me salen para otros menesteres, pero no para poner en orden mis pensamientos y sentimientos. Por lo que he estado fisgando, esto se debe a una incapacidad manifiesta para aceptar lo que pienso/siento, y por si fuera poco, para ser capaz de cargar con ello cada día. Porque una cosa es sumergirte en las lagunas de tu mente con la feliz idea de abrazar lo que encuentres, y otra, muchísimo más complicada, hacer que esa idea sea una realidad. Puedes ver lo que hay, con la más clara de las luces, pero jamás atreverte a hacer tuya esa realidad.
Supongo que el resultado, bien pudiera ser algo así:

Para empezar, no debería estar aquí. Ya lo sabemos... sin embargo, entre ustedes nací. No me arrepiento de que así fuera, pero a veces, duele. Duelen las palabras, las acciones, las actitudes, los gritos y los improperios en caliente. Todos tenemos nuestros problemas, pero en este caso, me duelen especialmente por tratarse de mi familia. Los quiero. Sabe Dios que los quiero. El daño entre padres e hijos, siempre tiene algunos matices inevitables. Sin embargo, hay frases que no se deberían decir nunca. Ahora mismo no recuerdo exactamente la frase, supongo que no quiero recordarla, pero sí me quedó claro que por mi culpa, hay quien enferma. Sea verdad o no, es impresionante como una frase, dicha en caliente, con la mayor cantidad de rabia y bilis posible, es capaz de dinamitar los sentimientos de una persona... Tengo tendencia a olvidar muchas cosas, pero estas, es de las que no se olvidan.
Ya no sólo las cosas que se dicen, sino las que se hacen, pueden llegar a calar tanto, que agrieten hasta el más firme corazón. No siempre nuestras acciones son las más indicadas, pero siempre serán las que creemos más oportunas para ese momento, ya nos causen dolor o sufrimiento. Dado que eso no basta, siempre se puede usar ese dolor con segundas vueltas... usar a quien has querido... quieres... y querrás, para que el día que estén aburridos, puedan volver a hurgar en las heridas ya hechas. Ya está bien...por favor... ya está bien...
Aun con todo, los quiero; y es esa parte de mí, la que los justifica, la que en días como hoy se regocija y con una inocencia casi de manual dice "ves, todo está bien". Pero todo no está bien, no nos engañemos... hay días, hay días de tregua en los que el cielo se abre y parece que todo florece bajo el arcoiris, y luego hay días... en los que el portal del infierno se abre y da rienda suelta a todos los demonios desocupados. Me entristece reconocerlo, pero la relación se agrieta cada día más, y por el bien de todos, necesito espacio. De lo contrario, podríamos acabar a tiros. Oh, cierto... que ya me los ofrecieron en su momento...(con una supuesta broma, debo matizar...pero recalco lo de supuesta)

El tiempo me está dando la razón. Es triste y jodidamente pesado, pero me está dando la razón. Cuantas veces deseo equivocarme, de verdad... para mi gusto, acierto demasiado. Pero me encanta poder decir "te lo dije", da como cosquillas.

Tú, que llevas años ahí. Siempre cerca desde la distancia. No sé como darte las gracias por las innumerables veces que me has ayudado. No eres de este mundo, y sabes que nunca me ha importado. Total, entre foráneos queda el asunto.

Tú. Brindo por los tirubones y los táligos. Eres grande, Coco lo sabe y yo también, pero estamos esperando a que tú también lo veas. Recuerda darle de comer con frecuencia, que aún es pequeño; y no te pongas límite en nada. En breve, volarás de nuevo.

Tú... tú... por favor, quiéreme. Está mal suplicar por amor, pero quiéreme. No puedes pretender cargarlo todo y volver a ser aquello... Recuerda que no estás sólo y que pase lo que pase, te amo. Cuando tengas un mal día, si te enfureces, si estás alegre, si quieres estar, si quieres no estar, si estás con tu deporte favorito, si lees, si sencillamente respiras... recuerda, que estoy aquí. No más daño... No más dolor... Cuídame, quiéreme... no me vuelvas a dejar apartado... hace frío. No lo tomes como una orden... más bien, esto es un recordatorio. Ya que nos hemos encontrado, y volvemos a ser, no nos separemos.

El asunto del trabajo... delicado asunto ese. No quiero dar un paso atrás, porque tengo una promesa que cumplir. El tiempo se empieza a echar encima, y no sé hasta qué punto podré acelerar. Voy ganando tiempo con cada trato, pero el tiempo que gano, empieza a no ser suficiente. Temo el día que falle... Tengo que seguir firme para poder defenderte. Cuando llegué, fuiste tú quien me abrigó y cuidó de mí. No hay canciones ni flores en el mundo, que muestren suficiente agradecimiento ni el amor que siento por tí. Por eso, y más que nunca, temo el día en que te falle...

Y esto soy yo, trazos de un conjunto  general, individual y concreto. Tiene sentido para mí, y es suficiente. Las preguntas, tienen respuesta. La incertidumbre, un asiento al lado del miedo y la ignorancia. Pregunta.

Nuevamente, Yo.

martes, 29 de agosto de 2017

Run boy run



Hay tanto que decir, tanto que contar... quiero narrar y narrar muchas cosas atrasadas, pero... con canciones así, sobran las palabras.
Malditos Woodkid...Buenos días.

Yo.

domingo, 26 de marzo de 2017

Vamos a por otra campaña. A ver qué sale esta vez.

domingo, 12 de febrero de 2017

Se oyen los gritos de los cazadores arengando a sus bestias a seguir el rastro. Están cerca. Demasiado. El bosque es frondoso, todos los árboles forman una cúpula que separa el cielo de la tierra, aumentando la ansiedad propia de la persecución. Corro tan rápido como puedo, no tengo tiempo para mirar atrás, ni para preocuparme por las heridas que dejan un palpable rastro de sangre oscura. El aire frío tensa mi musculatura en sobremanera, la tierra mojada hace que mis pasos sean inestables, y el corazón retumba con fuerza queriendo romperse.
Un fogonazo, olor a pólvora y un aguijonazo en la pierna. Caigo de bruces al suelo. Los perros de presa no tardan en cobrar pieza. Me rodean, y comienzan a ladrar con efusividad. Logran guiar a sus amos hasta mí. Solo llego a distinguir los faroles  y las sombras entre los árboles, porque cuando llegan hasta mí, ya he perdido el conocimiento por el dolor y la pérdida de sangre.
Despierto dolorido y estoy tumbado en un catre que bien parece de piedra, cerca hay una pila de pequeños animales muertos. No entiendo qué ocurre, ni donde estoy, pero el agotamiento vence y me limito a quejarme por las heridas... No se cuanto tiempo ha pasado.
Entra en la estancia una mujer, con un vestido muy ceñido. Me pregunto como puede respirar con tal tensión en su corsé. Reparo en lo peculiarmente dorado que es su cabello, y en lo profúndamente azules que son sus ojos. Su piel, blanca y fina, estaba sugerentemente poblada por lunares.
Con un gesto de amabilidad, me acerca un tazón humeante de algo realmente sabroso. No sé que es, pero su aroma es realmente apetecible. Sin articular palabra, tomo el tazón de sus manos y como con tal ansiedad, que bien parecía lo que era: un muerto de hambre.
Ella sólo sonríe, y yo devoro el contenido de aquel humeante pocillo. Espera paciente, acomodándose las ropas y el cabello mientras termino mi comida.
-Come despacio, que aún estás débil.
-Mmm! gracias, está realmente bueno.
Sonríe ampliamente y replica: -Sí, el sabor de la sopa de corazón de venado, es algo que suele gustar mucho. Y hasta donde sé, para tu gente...
En la puerta de la habitación, aparece un hombre corpulento