lunes, 4 de septiembre de 2017

Amalgama

Sinceramente, no sé por donde empezar. Pierdo la cuenta de las veces que escribo, borro, escribo, vuelvo a borrar, para volver a escribir y borrar una vez más. Parece que ya es momento de dejar de borrar y sólo dejar que los dedos se deslicen.
Las palabras salen a trompicones; confío en que con el tiempo, fluyan más suavemente. Aunque me parece llamativo, la facilidad con la que me salen para otros menesteres, pero no para poner en orden mis pensamientos y sentimientos. Por lo que he estado fisgando, esto se debe a una incapacidad manifiesta para aceptar lo que pienso/siento, y por si fuera poco, para ser capaz de cargar con ello cada día. Porque una cosa es sumergirte en las lagunas de tu mente con la feliz idea de abrazar lo que encuentres, y otra, muchísimo más complicada, hacer que esa idea sea una realidad. Puedes ver lo que hay, con la más clara de las luces, pero jamás atreverte a hacer tuya esa realidad.
Supongo que el resultado, bien pudiera ser algo así:

Para empezar, no debería estar aquí. Ya lo sabemos... sin embargo, entre ustedes nací. No me arrepiento de que así fuera, pero a veces, duele. Duelen las palabras, las acciones, las actitudes, los gritos y los improperios en caliente. Todos tenemos nuestros problemas, pero en este caso, me duelen especialmente por tratarse de mi familia. Los quiero. Sabe Dios que los quiero. El daño entre padres e hijos, siempre tiene algunos matices inevitables. Sin embargo, hay frases que no se deberían decir nunca. Ahora mismo no recuerdo exactamente la frase, supongo que no quiero recordarla, pero sí me quedó claro que por mi culpa, hay quien enferma. Sea verdad o no, es impresionante como una frase, dicha en caliente, con la mayor cantidad de rabia y bilis posible, es capaz de dinamitar los sentimientos de una persona... Tengo tendencia a olvidar muchas cosas, pero estas, es de las que no se olvidan.
Ya no sólo las cosas que se dicen, sino las que se hacen, pueden llegar a calar tanto, que agrieten hasta el más firme corazón. No siempre nuestras acciones son las más indicadas, pero siempre serán las que creemos más oportunas para ese momento, ya nos causen dolor o sufrimiento. Dado que eso no basta, siempre se puede usar ese dolor con segundas vueltas... usar a quien has querido... quieres... y querrás, para que el día que estén aburridos, puedan volver a hurgar en las heridas ya hechas. Ya está bien...por favor... ya está bien...
Aun con todo, los quiero; y es esa parte de mí, la que los justifica, la que en días como hoy se regocija y con una inocencia casi de manual dice "ves, todo está bien". Pero todo no está bien, no nos engañemos... hay días, hay días de tregua en los que el cielo se abre y parece que todo florece bajo el arcoiris, y luego hay días... en los que el portal del infierno se abre y da rienda suelta a todos los demonios desocupados. Me entristece reconocerlo, pero la relación se agrieta cada día más, y por el bien de todos, necesito espacio. De lo contrario, podríamos acabar a tiros. Oh, cierto... que ya me los ofrecieron en su momento...(con una supuesta broma, debo matizar...pero recalco lo de supuesta)

El tiempo me está dando la razón. Es triste y jodidamente pesado, pero me está dando la razón. Cuantas veces deseo equivocarme, de verdad... para mi gusto, acierto demasiado. Pero me encanta poder decir "te lo dije", da como cosquillas.

Tú, que llevas años ahí. Siempre cerca desde la distancia. No sé como darte las gracias por las innumerables veces que me has ayudado. No eres de este mundo, y sabes que nunca me ha importado. Total, entre foráneos queda el asunto.

Tú. Brindo por los tirubones y los táligos. Eres grande, Coco lo sabe y yo también, pero estamos esperando a que tú también lo veas. Recuerda darle de comer con frecuencia, que aún es pequeño; y no te pongas límite en nada. En breve, volarás de nuevo.

Tú... tú... por favor, quiéreme. Está mal suplicar por amor, pero quiéreme. No puedes pretender cargarlo todo y volver a ser aquello... Recuerda que no estás sólo y que pase lo que pase, te amo. Cuando tengas un mal día, si te enfureces, si estás alegre, si quieres estar, si quieres no estar, si estás con tu deporte favorito, si lees, si sencillamente respiras... recuerda, que estoy aquí. No más daño... No más dolor... Cuídame, quiéreme... no me vuelvas a dejar apartado... hace frío. No lo tomes como una orden... más bien, esto es un recordatorio. Ya que nos hemos encontrado, y volvemos a ser, no nos separemos.

El asunto del trabajo... delicado asunto ese. No quiero dar un paso atrás, porque tengo una promesa que cumplir. El tiempo se empieza a echar encima, y no sé hasta qué punto podré acelerar. Voy ganando tiempo con cada trato, pero el tiempo que gano, empieza a no ser suficiente. Temo el día que falle... Tengo que seguir firme para poder defenderte. Cuando llegué, fuiste tú quien me abrigó y cuidó de mí. No hay canciones ni flores en el mundo, que muestren suficiente agradecimiento ni el amor que siento por tí. Por eso, y más que nunca, temo el día en que te falle...

Y esto soy yo, trazos de un conjunto  general, individual y concreto. Tiene sentido para mí, y es suficiente. Las preguntas, tienen respuesta. La incertidumbre, un asiento al lado del miedo y la ignorancia. Pregunta.

Nuevamente, Yo.