martes, 19 de septiembre de 2017

11 días como 11 años

Las promesas no se pueden romper, ¿Verdad?
Cuando haces una promesa, hay una fuerza invisible e infinita que te propulsa hasta la última consecuencia. Aunque a veces, eso de infinita, parece que no es del todo cierto...
Supongo que todos tenemos días delicados en los que necesitamos más cariño, unas palabras agradables o sencíllamente un sueño reparador. Aquí no puedes tener nada de eso, ¿qué haces entonces? Fácil. Ablándate por dentro, y endurécete por fuera... Así los golpes dolerán menos, y la frustración saldrá mejor cuando esté atascada.
La otra opción es más terapéutica: consulta con la almohada. Siempre está para escucharte y mantener secas tus mejillas.
Necesito descansar.
Noonien. La piel nueva, tarda demasiado en endurecer.