
Encontramos a la deriva un navio bergatín, y hemos hecho de él, nuestro nuevo buque. El velero en el que inicialmente estábamos, amarrado a popa, es remolcado por el empuje del velamen del recién estrenado navio.
Los ánimos están crispados, y con las nuevas incorporaciones a la tripulación del villano de Casino Royale y Salvador Dali... como es lógico, el espacio se ve reducido. Pero si los otros también se tomaran la molestia de recorrer el buque de proa a popa... verian que cuentan con camarotes individuales para todos. Pero claro... la gente se obceca, y olvídate.
El Capitán América solo es capaz de arrancar la loza del lavavo del velero... no le pidas más (tiene mono de ensalada de frutas).
El hombre de Hielo, ha sido el único que se ha recorrido todos los interiores, y los ha memorizado todos. Además, esta tarde cuando salió de la bodega... estaba más raro que de costumbre. Y por ahora mencionarlo... hace más de hora y media que no se nada de él.
Cierto es que en la bodega hay un cofre, pero no guarda gran cosa, solo un cristal blanquecino del tamaño de un huevo. Intentaré investigar en la biblioteca de a bordo, a ver si hay algo útil.
Eduard Cara Cullen, se mete en el puente con todos los ventanales cerrados, y que él se encarga del rumbo... que algo bueno tiene que tener el no dormir dice. Al pequeño Clark no le hace gracia, cree que es un irresponsable. Que alguien como él como timonel, es un peligro. Considera arriesgado que un tipo depresivo se encargue del timón.
Lo mismo pensaba Robocop, pero como fue a "disuadir" a Cara Cullen de manera sutil (pistola en mano)... el Capitán lo redujo y le pulsaron el boton de "stand by".
No se ven grandes mosqueos, porque todos son conscientes, que desde que uno de ellos "salte" en presencia del resto...puede llegar a generar una reacción de mosqueos sucesivos y explosivos; y que dada la naturaleza de la tripulación, no es algo que convenga al desdichado navio.
Esperemos que todo se mantenga en calma.
El pequeño perenquén de la esquina.