lunes, 7 de octubre de 2019

#0001HDULSE

Nunca había visto a Papá tan alterado. Llevamos casi una semana de viaje y cada día pesa más que el anterior. Todo sea dicho, que gran parte del cansancio, es por lo poco ortodoxo del viaje. Hemos hecho la gran parte del camino, a base de "hacer dedo"... Lleva tiempo estando prohibido, pero siempre parece haber alguien dispuesto a ayudar a un padre con un hijo enfermo.
Reconozco que en parte es divertido, porque a cada día, puedes elegir una historia nueva, una nueva identidad. Pero parece que ahora hemos tenido suerte.

Le he preguntado varias veces a cuenta de qué tanta prisa, que a dónde se supone que vamos, pero se limita a decirme una y otra vez -"El tiempo nos juega en contra hijo mío... Solo espero tener el suficiente..." No entiendo nada. Hemos tenido que dormir un par de noches al raso... porque dice que "no podemos dejar rastros"... El término "piso franco" también ha sido añadido al vocabulario de la semana. No me he parado mucho a pensar, porque tampoco me encuentro muy ágil mentalmente; si bien mi cuerpo responde con lentitud, mi cabeza no va tan bien como debería y a penas puedo razonar. -"Tranquilo hijo mío, es parte del proceso. Descansa cuanto puedas, que ya estamos cerca. Todo irá bien."- Su ojo izquierdo le delata. Aun así, me limito a confiar en él.
Ahora es él quien ejerce la confianza, porque el último piso en el que nos quedamos, no estaba desocupado. El inesperado inquilino, nos sobresaltó bastante, pero ambos intercambiaron una frase en latín y de inmediato el ambiente se calmó de golpe. Papá se le acercó y le mostró un colgante que siempre lleva... que no es por nada, pero es horrible. No tiene sentido alguno lo que lleva, pero parece que el sujeto en cuestión, tenía un anillo con un sello idéntico.
No es ánimo de ser faltón, pero el aspecto del señor... si lo viera por la calle, me cambiaría de acera. Viste ropas de aspecto caro, y quizás en exceso formal, pero es su semblante lo que perturba. Pero ahí está papá, hablando tan tranquilamente con él como si tal cosa. Llevamos 6 horas de coche, y como buen copiloto, le ofrece conversación. Yo dormito en la parte trasera del coche, pero aunque estuviera despierto... no me encuentro cómodo en su presencia, y tampoco sería muy participativo en la conversación. Una voz me dice que duerma tranquilo... pero no puedo; estoy bastante cansado, pero me puede el sentido de alerta. Éste señor no me da buena espina.