domingo, 29 de septiembre de 2019

Buenos días. Duchas frías.

Despierto con las primeras luces del día, y  lo primero que hago es girar la cabeza para ver que sigues ahí.  Inmóvil... Durmiendo plácidamente, y sabe Dios soñando con qué.
Un beso en la frente y me deslizo por la cama rumbo a la ducha. No te quiero despertar si no es con olor a comida.
El termo vuelve a fallar. Qué novedad... Llevo tiempo diciendo de avisar al casero, pero siempre lo pospongo. Total, no tengo prisa.
Pululo por la casa con solo el sonido de mis pisadas mudas y la brisa que entra por la ventana. Si no me centro, me quedaría el día contemplándote al dormir. Luces tan majestuosa como despierta.
¡A la ducha!
Agua caliente... Que placer... Desentumece los músculos y alivia ideas.
Champú herbal... Parece que me restriego la cabeza con un huerto, pero me agrada la fragancia. Es fresca.
Oigo pasos.
Y ahora el gel. No me termina de agradar la marca, pero reconozco que el perfume, es muy "yo".
Se abre la puerta del baño.
-Oh! ¿Te he despertado?- Niegas con un gesto y sonríes.
-Descuida, que ya te dejo la ducha libre. Un minuto.
Entornas los ojos y sonríes con picardía. Empiezas a despojarte de tu ropa, y me apresuro en mi baño, para dejarte libre la ducha. Cuando me quiero dar cuenta, estás metiendo tu pierna... Y tras un eterno instante, terminas de entrar.
Control.
Sudo. Bajo la ducha, sudo. Trago saliva.
Las gotas de agua, que te recorren de arriba a abajo, solo dejan aún más patente lo monumental de tu figura. Como trazos de un dibujante experto, te recorren por todos los contornos posibles. Una vista, que bien parece de otro mundo, porque tanta perfección no puede ser de éste.
Control.
- Ya terminé, salgo y te dejo tranquila...
Me besas y me quedo sin palabras.
Me das la espalda, y pides que te limpie el cabello...
Control...
Masajeo tu cabeza y limpio tus cabellos con mimo y cuidado, tanto, como me pueda quedar mientras tus curvas acaparan el caminar de mis ojos. Estoy perdido en tí. Lo sabes, y sonríes satisfecha.
Control...
Despierto volviendo al punto de partida. Mi cama, y las primeras luces de la mañana.
Ésta vez, solo.
El termo vuelve a fallar. Qué novedad...

U.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Nock, nock.

Una noche más, un día menos. Voy a meterme en la cama por aburrimiento. Dormir, me está costando más de la cuenta. Necesito estar en vela hasta largas horas de la madrugada, para empezar a sentir un algo de sueño; y madrugar innecesariamente, para "acumular" suficiente sueño para hacerlo sin dar muchas vueltas en la cama. Hoy, no es uno de esos días. Dormiré de forma ligera y muy seguramente, despierte hasta desorientado. Bueno, a lo que nos ocupa: buenas noches, a dormir.

Con esa idea, cerré los ojos.
Lo que no entraba en mis planes, fue tu visita.

Despierto sobresaltado por el desplazamiento de la cama. El típico de cuando al estar tumbado, alguien se sienta contigo en la cama. No veo bien... muy poco tiempo para enfocar. Tocas mi pierna y entonces enfoco de inmediato. Estás ahí. No creo lo que veo y estiro la mano buscando tu figura. Haces un gesto de fastidio por la "típica" incredulidad. Aún confundido y asustado, me quedo metido en la cama sin saber bien qué hacer. Me miras.
Intento identificarte. Nos miramos.
Sigues quieto en tu sitio, cediendo cortesmente el tiempo que necesite para asimilar lo que veo.
Cuando te levantas, vas hacia la puerta. Miras los otros cuartos y acto reflejo intento incorporarme para "evitar" que salgas del mío. No sé qué eres aún, pero mientras tengas la atención puesta solo en mí, todo irá bien. Vuelves a sentarte a los pies de la cama. Así, un par de veces. Queda claro donde está lo que te interesa.
Pasado éste ridículo baile, finalmente logro recordarte. Me hueles a ella, y eso me confundió en primer lugar, pero parece que solo eres un mensajero. Has entregado tu mensaje.
Solo decides marchar cuando acepto tu mensaje y te digo que estaré listo para la ocasión. Para cuando Ella venga, estaré preparado.

Marchas a tus deberes, yo me quedo pensando con los ojos muy abiertos... y pensando en mil cosas.

U.
No hace falta que llames, la puerta estará abierta.