Crónicas de un expedicionario inhumano.
Después de dos días de espera en estas alejadas tierras, he conseguido hacer negocios con un comerciante local para poder abastecerme, y así, seguir mi camino. Si esta carga durase hasta mi próxima parada, puede que saque algo de dinero vendiéndola allí a donde vaya. Lo remarcable de esta "ciudad", por llamarla de algún modo, es su penetrante y constante olor a azufre.
En mis mapas no consta ninguna mina cercana de azufre, ni de ningún otro material preciado.
¿De donde conseguirán las ingentes cantidades de materiales preciosos que circulan por este mercado?
¿Puede estar relacionado ese olor azufrado con la actividad volcánica?
Pregunto como si supiera a ciencia cierta que hay volcanes en esta zona... procuraré sacar más la cabeza de mis mapas y cartas, para prestar más atención a lo que me rodea.
Debo aclarar mi mente.
Esta última tarea, será especialmente complicada; dado que no termino de relajarme. Las comunicaciones son débiles e intermitentes.
-¿W., sigues ahí?. Cambio.