lunes, 25 de mayo de 2015

¿Tormentas?, paparruchas!

Crónicas de un Inhumano Expedicionario.
¿Como podría definirse...? No es que el cielo se cayera, pero tampoco que la mar se alzara... más bien, podríamos decir que los dos mundos, compartieron el mismo espacio en el mismo instante. Y no, no es imposible. Yo estaba en mitad.
Y si no me creen, les insto a que pregunten a cualquier rayo o trueno que allí estuviera; que muy seguramente, fueran todos los de la creación. Y los que están en proyecto, también.
Aquel hecho, da un nuevo significado al término "tormenta".
Me quito el sombrero ante tal despliegue de fuerza y grandiosidad, entre otras cosas, porque se me podría volar.
Yo, el acumulador con patas (o piernas, si nos ponemos exquisitos).


martes, 5 de mayo de 2015

Punto de no retorno

Crónicas de un Inhumano Expedicionario.
No puedo dormir. Hay un gran escándalo ahí fuera, y no sé por qué tanto ajetreo. Aun la ciudad me es ajena; creo que nunca me acostumbraré del todo. Todo el alboroto viene de la calle, y ha decir verdad, no me sorprende lo que veo. Dos lobos peleándose por un pedazo de carne. Ambos parecen hambrientos, como si hiciera mucho tiempo que no tienen nada decente que comer. Ambos lo dan todo, sin embargo, no se ve que ninguno lleve una clara ventaja. A veces el gris, a veces el pardo. Paso de seguir mirando. Ya sabré el resultado por la mañana.
Ahora resulta que no puedo someterme a la Terraginesis por posibles incompatibilidades. No necesitaba que ningún genetista estirado del Senado me dijera lo que ya se. "Ascendencia no identificada" rezaba el mensaje. ¿Qué más da de donde venga, si se supone que lo que importa es lo que soy y lo que seré?
He vuelto la vista a mi cubículo, pero sigo sin sueño y sin ánimo para combatirlo. Una vez vence, la victoria es aplastante y los estragos se hacen notar. Dicen que las batallas son inevitables. Por eso mismo, crucemos esta noche el Rubicón.
Alea iacta est.