Cuando éramos niños, teniamos miedo a los monstruos; al de debajo de la cama, al dentro del armario, al que se escondia debajo de los montones de ropa limpia, y toda una larga lista de lugares donde habitaba un ser monstruoso. Pero claro, eso es cuando somos pequeños, ahora que somos adultos...¿es ahora distinto?
Ahora es peor, porque el mayor monstruo que jamas veremos, ha estado creciendo fuerte y sano dentro de nosotros. Y como en aquela famosa peli de Alien, el octavo pasajero. Donde el bicho se daba a conocer a base de romper pechos ajenos desde dentro, nuestro monstruito personal, solo está esperando el momento adecuado para emerger de nuestras profundidades.
Nadie. Escribiendo sin sentido aparente, y aparentemente sin sentido. Solo con ganas de escribir.
